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Las ’estrategias del caracol’ contra los desahucios

Afectados y activistas contra los desahucios ponen en común sus modos de actuar ante las ejecuciones hipotecarias y la falta de vivienda.

“Cuatro es el número mágico para acorralar al director de una oficina bancaria en una negociación para intentar evitar un desahucio”, enseña Iolanda, de la Plataforma Afectadas por la Hipoteca (PAH) de Valencia. “Hemos hecho que la corporación municipal de Peligros se ponga en primera línea en un lanzamiento y hemos ganado una dación en pago al Santander”, informa Javi, del Grupo Stop Desahucios 15M de Granada. En Elx, una providencia plantea que no desahuciará mientras la entidad no demuestre que se va a ocupar la vivienda. “Hay jueces que comprenden la función social de la propiedad”, explica Gloria, de la PAH de esta localidad alicantina. “En Nou Barris, con una presión muy grande delante del banco se ha conseguido la dación en pago”, asegura Toni, de la asociación 500×20Son algunas de las muchas ’estrategias del caracol’ que miembros de distintos colectivos anti-desahucios de todo el Estado español compartieron al coincidir en uno de los talleres de la 3ª Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista que tuvo lugar en Banyoles (Girona), del 21 al 26 de agosto.

En la película colombiana ’La estrategia del caracol’, los variopintos habitantes de un edificio se unen en el diseño de una estrategia para evitar que desahucien su dignidad. De la misma manera, miles de afectadas de la burbuja inmobiliaria que está en el origen de la actual crisis económica doméstica luchan cada día unidas, aparcando las diferencias y con mucha imaginación, por el derecho a una vivienda digna.

No es para menos: mientras el propio Ministerio de Fomento cuenta las viviendas vacías por millones y reconoce que tan solo un 17% de la población vive de alquiler, el Consejo General del Poder Judicial contabiliza 517 desahucios al día. Medio millar de dramas diarios que conllevan dependientes desatendidas, enfermedades físicas y mentales, violencia de género, menores sin escuela, desestructuración familiar, suicidios… En este contexto, pocas movilizaciones han calado tanto en la sociedad en los últimos meses y han conseguido tantas victorias, aunque relativas, como las de las activistas contra los desalojos.

De un fracaso individual a un éxito colectivo

“Hemos conseguido que el problema de la vivienda esté en la agenda mediática y política”, afirma Iolanda. “Nunca he estado en nada que despierte tanta simpatía en la gente”, reconoce Gloria, para quien todas las victorias son siempre temporales: “Lo importante es cómo haciendo esto se construye un tipo de organización, una forma de movimiento exitosa, en el sentido de extensión, de impacto social”, indica. En la misma línea se expresa Iolanda: “La extensión del movimiento es tanto interna como externa. Al principio había dos plataformas y ahora hay casi 70. Fue llegar el 15M y empezaron a brotar los colectivos. Ha sido vertiginoso”.

Ambas destacan que se trata de pasar de un fracaso individual a un éxito colectivo: “Es un proceso en constante evolución para la búsqueda de un objetivo colectivo para problemas estructurales, sistémicos. Si no trabajamos en lo colectivo, no estamos caminando hacia adelante”. Gloria señala otra de las claves del éxito del movimiento: “Nos ceñimos a un asunto concreto: Hipotecas o alquileres. Y estamos abiertas a toda la gente que rodea al problema. A diferencia de muchos movimientos muy homogéneos ideológicamente, aquí se dejan aparte el resto de cosas”. En efecto,la lucha por la vivienda aglutina a gentes de distintas procedencias y sensibilidades. Y en todas partes tiene algo en común: Las mujeres van a la vanguardia.

Toni, de la asociación 500×20 de Nou Barris y Ciutat Meridiana en Barcelona, prefiere hablar de pequeñas victorias. Entre ellas, “la satisfacción personal que supone el que una familia pase de la angustia al alivio cada vez que se ha logrado para un desalojo”. Las distintas experiencias realizadas coinciden en lo destrozadas psicológicamente que acuden las afectadas y en lo positivo que es el empoderamiento para que se autoorganicen. “El proceso de ejecución hipotecaria es una apisonadora inhumana. No hay defensa, no hay juicio, es la crónica de una muerte anunciada. Se acaba sin vivienda y con una deuda perpetua”, relata Iolanda, quien destaca la importancia del volcado de información y experiencia compartida para, a partir de ahí, afrontar los problemas. Además del trabajo psicológico, también es muy útil la gestión del miedo, que te prepara para la acción. “Hablar de los miedos te empodera”, insiste Toni.

Como el abogado de las vecinas de ’La estrategia del Caracol’, llamado “Perro” Romero por el poder, el abogado de 500×20, José Ángel, presenta actos de conciliación que son como demandas al banco esgrimiendo la ley de enjuiciamiento civil, porque las condiciones del contrato han variado: Antes había trabajo y podías pagar, ahora hay crisis y no. “Con esto se consigue algo muy importante: Dar la vuelta a la tortilla, empoderar a las afectadas para que pasen de ser víctima a demandante, para que asuman que son los bancos los ilegales”.

“Como lucha, hay que criminalizar a los bancos”

Éstos son algunos de los consejos prácticos de esta asociación que lucha por el derecho a la vivienda de forma integral: No refinancies la hipoteca, siempre hay trampas y acabarás pagando más. Si no puedes pagar, pide justicia gratuita para seguir de cerca los trámites judiciales. Asiste con tu representante legal a la subasta de tu piso. Pide al banco la dación en pago o usa el artículo 1859 del Código Civil, que dice que “el acreedor no puede apropiarse las cosas dadas en prenda o hipoteca, ni disponer de ellas” () para evitar perder el piso. Intenta después quedarte en el piso con un contrato de alquiler asequible.

“Desahucios no hay dos iguales. Uno de los consejos es acogerse a la ley, pero es subjetiva. Se la pasan por el forro. Por ejemplo, los jueces tienen que preocuparse de qué va a pasar con la familia desalojada, pero no lo hacen”, explica Toni. Su asociación ha elaborado un decálogo de grietas legales y está pensando en preparar otro sobre “leyes que se pasan por el forro. Por ejemplo, que ninguna persona o entidad puede acaparar bienes de primera necesidad”. De todos modos, advierte: “Estrategias jurídicas hay muchas, pero no dejan de ser parches que paran el proceso temporalmente. Como lucha, hay que criminalizar a los bancos”. En Barcelona hay un caso de una chica nigeriana a la que hicieron avalar el 30% de un piso y ni siquiera lo sabía. Hay avalistas que no se conocen entre ellos. Los notarios, por ejemplo, no han informado a los hipotecados del interesado artículo 1911 del Código Civil, que dice que “del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros”.

En Legazpi (Madrid), la familia de Milagros, José y sus tres hijos fue estafada por una financiera. Tenían la casa pagada y avalaron con ella un préstamo de 6.000 euros para pagar a Hacienda. Ahora la financiera les reclama 43.000 euros mas intereses. La presión vecinal consiguió aplazar su desahucio en mayo. El 27 de junio, alrededor de 50 personas se concentraron frente al portal número 8 de la calle Manuel Aleixandre para intentar evitar el segundo intento de desahucio.

En Asturias, el ecuatoriano Jorge Cordero ha estado en huelga de hambre durante 63 días después de perder su casa, entre otras razones, porque el consejero y directivo de Cajastur, la entidad que le ha dejado en la calle, Suárez Arias-Cachero “Felechosa”, no le ha pagado el dinero que le debía. La caja aún reclama a la familia 100.000 euros.

“Lo que hace fuerza es la presión social”

Preguntadas sobre cuáles son las acciones que mejor funcionan para detener desalojos, todas las consultadas respondieron lo mismo: “Lo que hace fuerza es la presión social”, asevera Toni. “En Nou Barris los hemos parado con 20 ó 40 personas. Hemos conseguido un técnico especializado en desahucios. A veces también hemos logrado pisos sociales”. Como dice su abogado, “se gana jurídicamente la presión que tú haces en la calle”. Gloria lo corrobora: “El apoyo social es decisivo”.

Las propuestas de los distintos colectivos anti desahucios van por barrios. Mucho del trabajo se dirige a los ayuntamientos. Los hay que han aprobado mociones que declaran la ciudad libre de desahucios, aunque luego no las cumplan, como en Barcelona. Otros municipios han formado comisiones mixtas de vivienda, y a partir de ahí se comprometen, por ejemplo, a no enviar policía a los desalojos o a sancionar los pisos vacíos. En Navarra, se ha propuesto que el ayuntamiento retire el dinero municipal de los bancos que no accedan a la dación en pago. En Peligros (Granada), el Ayuntamiento, en virtud a una moción municipal, se comprometió a dar asesoría jurídica a las afectadas. La idea del grupo Stop Desahucios 15M de Granada es profundizar en la moción: Cancelación de cuentas con entidades que no den soluciones a los afectados, o que la corporación municipal se ponga en primera línea. “Ha ocurrido en Peligros en la primera fecha de lanzamiento y hemos ganado la dación en pago al Santander”, explica Javi. Pero no es suficiente: Un matrimonio con tres hijos sigue sin vivienda.

La mejor solución para los realojos son viviendas cerradas de bancos, si son rescatados, mejor

Porque… ¿Qué pasa con las familias desalojadas? “En muchas ocasiones, toda una familia se mete en una habitación. Hay casas en las que en cada habitación vive una familia. Otras se vuelven a casa de sus padres, mal que les pese. En pareja o separadas, porque estos procesos a menudo también acaban con las relaciones. A veces, servicios sociales amenazan con retirar la custodia de los hijos, algo que no sucede tan fácilmente si los menores están atendidos. Una opción que está funcionando en todas partes, especialmente teniendo en  cuenta la cantidad de viviendas vacías que hay, son los realojos”, explican.

“La mejor solución para los realojos son viviendas que lleven tiempo cerradas de bancos, si son rescatados, mejor; o inmobiliarias con problemas jurídicos”, añaden. Por ejemplo, el edificio 15O en Barrio Verdum fue tomado para la entrada de familias. Era de la CAM y se alojaron once familias que siguen ahí. “La idea fue visualizar que había muchos pisos vacíos de la banca y que se podían okupar. A partir de ahí surgieron más: En Hostafrancs, en Sabadell… Algunos duran más, otros duran menos…”. En Madrid, la okupación del edificio Sebastián Elcano 36 (SEK36), se ha convertido en un proyecto político. Su asamblea tiene una doble intención: Denunciar la existencia de viviendas vacías abandonadas a la especulación y negociar con Bankia, propietaria del inmueble, para disponer de esas viviendas en régimen de alquiler social. “Consideramos que la ocupación supone una herramienta en la lucha contra la precariedad generalizada y la falta de alternativas ofrecida”, sostienen.

Por su lado, el blog #OkupaBankia (http://okupabankia.wordpress.com/) es una herramienta anónima de denuncia contra la usura y la codicia de Bankia. Llama al apoyo a las desahuciadas por esta entidad y a las compañeras de #SEC36 desde fuera del inmueble. Aclara que el único responsable de las acciones que se han llevado a cabo y se llevarán es BANKIA.

En vez de banco malo, ¿Por qué no una agencia pública de vivienda?

Las reivindicaciones de los distintos colectivos incluyen objetivos reformistas, como las mociones en los ayuntamientos o la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de la PAH que insta al Gobierno a regular la dación en pago con efectos retroactivos y exige una moratoria inmediata de los desahucios y la reconversión de las hipotecas en alquiler social. A partir de lo más básico, luego se sigue avanzando en el derecho a la vivienda, con reclamaciones como la expropiación de la banca. Gloria, militante de Izquierda Anticapitalista, asegura que “no va a haber una solución al problema de la vivienda dentro del capitalismo”. Las PAH, el blog Madrilonia y los iaioflautas, entre otros colectivos, forman parte del Plan de rescate Ciudadano, que propone rescatar a las personas y no a los bancos. Una de sus líneas de acción está por una vivienda digna garantizada. Preguntadas por el banco malo público que prepara el Gobierno obligado por Bruselas para socializar las pérdidas de los bancos, las activistas anti-desahucios exigen transparencia, recuerdan que esos activos tóxicos los vamos a pagar entre todas y plantean que lo que hace falta es una agencia pública de vivienda.

Fuente: F. FAFATALE (BANYOLES, GIRONA)

 

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. agosto 30, 2012 en 3:11 pm

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